Historia

Es innegable el origen latino MONTEM ó MONS SACER, transformado a forma arábica cuando fue invadida esta región a principios del s. VIII. Según cita Simonet en varios pasajes que tienen lugar en el año 886, aparece como HINS MONTE XAQUER, castillo del Monte Sagrado.

Dos accidentes físicos de primera magnitud se unen para dar origen al nacimiento de un pueblo; de un lado el observatorio natural y atalaya que ofrece el Cerro del Castillo y de otra parte, el manantial abundante que brota a su pie.

Al indagar la génesis histórica de Montejícar, nos remontamos a la época de la cultura argárica (1.500 a 1.700 a. C.), como demuestran los restos hallados en la Sierra de Alta Coloma.

La zona en que se enclava el pueblo de Montejícar fue transitada por una cultura que podemos situar entre los años 1100 y 1500 a. c. Se han hallado dos ejemplares raros de alabardas pertenecientes a la Edad del Bronce.

En el año 1225 , en el marco de las campañas del rey Fernando III el santo, un ejército al mando de Alvar Pérez de Castro asoló, cerca de Iznalloz las tierras y el castillo más importante de la zona, entonces Montesacro (Montejícar) a la vuelta de una expedición ofensiva por las tierras de Granada.

Durante el periodo musulmán fue clave para la defensa de todo el territorio del Reino de Granada convirtiéndose en un importante asentamiento militar. Contó con un castillo del siglo IX del que hoy quedan algunos restos, como una torre cuadrangular y parte de una muralla y una puerta.

Montejícar se conquistó en el año 1486. AL ser zona fronteriza, la población musulmana que acampó en estos lugares alternaba el oficio de labrador con el de la guerra.

La reina Doña Isabel la entregó el 4 de octubre de 1486, a la casa y estado de su primogénito y heredero, excluyéndola de la jurisdicción granadina. La reintegración de la villa al señorío colectivo de la ciudad vino facilitado por la muerte del príncipe heredero (Don Juan murió en octubre de 1497) aunque se retrasó hasta el 3 de mayo de 1498, en que los Reyes Católicos dieron la orden de Villa Real, que más tarde ratificó Juana I ‘la loca’.

En el año 1.514, se procedió al amojonamiento hecho por Granada, tomando la posesión del término de Montejícar Luis de Valdivia y Diego de Lizana, a 31 de enero de 1.514.

Expulsada su población morisca en el s. XVI y hasta 1.526-27 se acomete la repoblación de la villa, según datos del archivo parroquial por vecinos de Najara, Baza, Martos y Bujalance.

Posteriormente el 7 de mayo de 1538 se produce la ‘confirmación’ de la Villa por el emperador Carlos V a la ciudad de Granada para el posito de Valladolid.

En los siglos XVI, XVII y XVIII, Montejícar es el tercer productor de cereales en España y alimentaba a la ciudad de Granada. El pueblo fue creciendo fundamentándose en la agricultura. Durante este tiempo se queman los archivos, no se sabe en que año y perdemos parte de la historia hasta 1.860 en época de Isabel II.

En el siglo XX el crecimiento demográfico fue en aumento hasta 1950 en que se detiene y empieza a descender. Durante la Guerra Civil desapareció gran parte del patrimonio histórico-artístico.

MONUMENTOS

CERRO DE LOS ALLOZOS

Impresionante oppidum ibérico, con dos necrópolis y controlando el principal acceso entre la vega de Granada y el alto Guadalquivir. Por los materiales que se ven en superficie, al margen de las murallas y torres aún visibles, podemos saber que se fundó como un pequeño poblado del Bronce Final (hacia el año 1000 a.C.) y, posteriormente, creció hasta convertirse en un sitio ibérico de mucha entidad. Posiblemente fu destruido por los romanos tras la segunda guerra púnica, ya que no hay materiales del siglo II a.C., por lo que podemos sospechar que fue favorable a los púnicos, pagando a finales del siglo III a.C. muy cara su tendencia antirromana.
Ésta ocupación continua en época romana y medieval-islámica (etapas almohade y nazarí, S. XIII a XV).
En su superficie se han encontrado fíbulas tipo Huelva, así como fragmentos de plomo con inscripciones ibéricas correspondientes al Bronce Medio y Final así como al período ibérico antiguo y clásico.

ERMITA VIRGEN DE LA CABEZA

Situada en la cúspide de un cerro llamado de la Virgen o Cerro de la Ermita, encontramos la ermita, sede de la Hermandad de la Virgen de la Cabeza (Patrona de Montejícar) fundada en 1636.
La Ermita de la Virgen de la Cabeza es un edificio encalado con una situación privilegiada y visible desde una amplia zona de nuestro término. En el camino de subida encontramos un pequeño pilar encalado construido en 1861 según consta inscrito en una lápida entre el caño y la hornacina, donde hay una replica en miniatura de la patrona.
Destacar la puerta del camarín del siglo XVII, con tablas pintadas donde se representa a San Pedro y San Pablo.

CASTILLO Y MURALLA ÁRABE

Situado a 1.211 m, en el monte conocido como Cerro del Castillo, con una panorámica de 180º, y en el que encontramos restos de varios lienzos de la muralla y la torre superior o del homenaje de factura Nazarí (aunque en el tapial hay fragmentos de cerámica almohade).
Más abajo y en la falda encontramos resto de muros cíclopes con grandes sillares apenas trabajados de un recinto ibérico.
Cabe destacar que entre la cerámica hallada en este enclave hay verde y manganeso de época califal, aunque los restos de la fortificación son claramente Nazaríes.

FORTALEZA MEDIEVAL

El lienzo mejor definido es el que discurre de orientado de E a SE, conservando una altura máxima de 290 cm, en algunos puntos su anchura media es de 72 cm. Está construido con mampostería no concertada, que utiliza grandes piedras, la mayoría no trabajada y unidas con una argamasa terrosa, carece de zarpa de cimentación ya que se levanta directamente sobre la roca. Tras una interrupción, continua el muro en una longitud de 375 cm de longitud, 245 cm de altura máxima y 65 cm de espesor. Hacia el S se localiza otro fragmento de muro, en peor estado de conservación y una longitud de 960 cm.

En el espacio interior que queda delimitado por las murallas se aprecia la existencia de un muro de hormigón de cal, que posiblemente se corresponde con el aljibe de la fortaleza, aunque al encontrarse colmatado es difícil establecerlo.

Al S se localiza una tercera torre de mampostería. Tiene unas dimensiones de 930 cm x 735 cm , y una altura máxima conservada de unos 500 cm. Por su aparejo parece haber sido construida en época nazarí. En el aparejo se han utilizada verdugadas de piedras pequeñas, ripios que delimitan hiladas de piedras de mediano tamaño. En algunos puntos los ripios están sustituidos por fragmentos de tejas y ladrillos. Las esquinas están formadas por sillares que refuerzan la estructura, algunos de los cuales, sobre todo en las zonas más bajas de la torre han sido expoliados.
El fragmento de muralla al que se ha adosado, también de mampostería, tiene una fase constructiva anterior, ya que enfunda un muro anterior, construido en tapial. Al estar parcialmente destruido es fácil apreciar las tongadas de cal y tierra, aunque los muros a los que se ha adosado parecen ser de época almohade.
Próximo a la estructura anterior, en la ladera E, se localiza una impresionante muralla de época ibérica, en el que se aprecia fases posteriores de época medieval. Un poco más abajo y paralelo a éste se localiza un nuevo muro, de similar factura y que podría pertenecer al doblamiento ibérico situado en esta parte del cerro. Es significativa la abundante presencia de material ibérico y medieval a lo largo de esta ladera que desciende hasta la actual población. La longitud del mejor conservado de los dos es de 7 metros, en su punto de mayor desarrollo alcanza los 370 cm y su grosor supera los 250 cm.
La torre anteriormente descrita descrita se encuentra en un peligroso estado de conservación. Lo más preocupante son las grietas localizadas en sus frentes N y S.
Han sido provocadas por expolios de material constructivo, cárcavas provocadas por los furtivos y vegetación espontánea en su cara O.
El supuesto aljibe se encuentra cubierto con materiales por lo que sería fácil su definición.
El estado de conservación de la fortaleza es preocupante aunque con posibilidades de recuperación.
En la ladera O del castillo existe un importante yacimiento romano destrozado por el cultivo con abundantes materiales en su superficie.
Son pocos los datos que se tiene del castillo. En época de Ismael I se cita un arrabal en Iznalloz, Píñar y Montejícar. El topónimo no es islámico, sino latino. En base a los materiales existentes en su superficie, el poblado tiene un inicio ibérico, con una fase romana, califal, almohade hasta su desaparición a fines de la edad media.
La fortaleza cae en 1486. Unos años más tarde junto a Montefrío, Íllora, Moclín, Colomera, Guadahortuna e Iznalloz fue una de las siete villas elegidas por los monarcas que garantizarían el abastecimiento de la capital del reino. Tras la expulsión de los moriscos se produjo su despoblamiento, habrá que esperar que fuera repoblada por Carlos I para que se iniciara un nuevo despliegue de la población.

MIRADOR DE LA ERMITA DE SAN ISIDRO

Pueblo agrícola, celebra la festividad de San Isidro Labrador, al cual tiene una ermita en una pequeña altura que domina una bella vista panorámica con una Era delante.
Dentro de la misma encontramos dos cuadros donados por la iglesia, uno de la Santísima Trinidad y otro de San Pedro Apóstol

IGLESIA PARROQUIAL DE SAN ANDRÉS

Tras la conquista y dominación cristiana se habilitó la anterior mezquita como primera parroquia.
Las primeras noticias de construcción arrancan de 1539, aunque ya en 1537 se estaba trazando.
La obra fue contratada por el cantero Domingo de Guía, construyéndose en los años 1539 – 42. Poco después se levantó la torre, y en ella se aprecia ya el nuevo rumbo que tomaban las iglesias de la comarca. En 1642 el mismo Balvidares repara la torre.
En el fondo de la nave está el coro, los tableros que dejan entre sí los pares están pintados con adornos y los balaustres del pasamanos son torneados y unidos entre sí dos a dos.
Existía un magnífico retablo que ocupaba el testero de la capilla mayor, desaparecido en 1936, solo se conservan las pinturas centrales que se adaptaron al nuevo retablo. Dichas pinturas representan la Anunciación, El Nacimiento de Cristo, La Piedad y Cristo con la cruz a cuestas que ocupaban los encasamientos del segundo y tercer piso del antiguo retablo.
Hay que mencionar un pilar que se encuentra en el interior del edificio con un indudable valor artístico y arqueológico. Consta de una pila de jaspe rosa en cuya base presenta dos cabezas de león en piedra negra y el escudo del arzobispo Juan Méndez Salvatierra.

TORRE DE LA IGLESIA

Monumento de gran belleza levantado en torno a 1548.
Fue construida toda ella con sillares de cantería, desde sus cimientos hasta el vértice del tejado. Consta de dos altos cuerpos: el inferior cuadrado, el superior ochavado y en escalera de caracol. Su altura aproximada es de 45 metros hasta la veleta y tiene siete plantas hasta el campanario
En el tránsito de la sección cuadrada a la octogonal, que corresponde a la planta cuarta, aparecen cuatro figuras de piedra, una en cada esquina, llamadas candelabros. La escalera de caracol, consta de 111 peldaños, los cuales no han sido restaurados desde su construcción
Únicamente la campana mayor, popularmente conocida por la “gorda“ se salvó de la destrucción en el año 1936.

PUENTE ROMANO DE TRIANA

Puente Romano de Triana sobre el río que verterá sus aguas al Río Guadahortuna, afluente del Guadiana Menor, fue paso obligado durante la época de dominio romano. A un lado del puente, aún se conservan los restos de un torreón defensivo y parte del paño de una muralla.

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